martes, 28 de octubre de 2025

TANGO QE NO

 TANGO QE NO 


Tango q no me gustas 

y sin embargo te qiero. 

Sos mi recuerdo d infancia, 

sos memoria d mis abuelas; 

Lita y Rosa, la amorosa y la severa. 

Ésta q me hacía helados d vascolet 

en las viejas cubeteras d lata; 

la primera, tazones d mate cocido 

y lanchas d pan francés 

con socotrocos d manteca 

y cucharones d dulce d leche. 

Rosa, q me hacía sanguchotes d felipe 

con zuchinis o berenjenas en rodajas 

a la vinagreta y escabechadas; 

Lita con sus míticas pizzas 

largas y gordas como acolchados d cama. 

la severa, con sus minestrones d verduras 

y legumbres, d las q existen y las q no también, 

q ayudaba a picar junto a la radio valvular 

con la divertida cuchilla medialuna; 

la amorosa con la mesa repleta d ñoqis 

q rayabamos con los dientes del tenedor, 

o los inmensos manteles para fideos 

q amasaba a mano con qince huevos, 

y enrollabamos como colosales piononos 

para q la mano-guillotina d mi abuela 

los cortara en cintas como serpentinas 

y colgarlos a secar en cuerdas como cortinas. 

Rosa, en Avenida del Trabajo 

cruzando empedrados con Miralla, 

frente al viejo hangar del 141; 

la q después d la obligada siesta 

en el clásico catre plegable 

bajo el tictac del reloj a péndulo 

me enseñaba cantando a coro 

el cancionero d 'solo tango': 

El día q me qieras, Cuartito azul, 

Barrio d tango, El pañuelito blanco, 

Mi buenos aires qerido, Uno, Sur, 

Nada, Grisel, Adiós pampa mía...

y el silencio d la casa chorizo 

d aqel viejo y avejentado Mataderos 

se rompía x qince días 

entre la huerta y la parra, 

el lavadero y el galponcito licorero. 

Lita, en San Justo, Barrio Marina, 

a media cuadra d mi escuela qerida, 

la 140, Almirante Brown; 

la reunía a los chicos del barrio 

y los compañeritos del grado, 

los míos y d mis tres primos;

la q a la hora del almuerzo, 

sin mezqindad, todos eran invitados,

xq en ése chalet sin rejas ni portones 

 "Si come uno comen todos,

si no hay para todos, 

entonces no hay para ninguno", 

x éso siempre había kilos d pan, 

d papas fritas o tortafritas; 

y cada miércoles a la noche 

asistíamos a la misa del 9: 

Grandes valores del tango, 

Guillermito Fernández, Hugo Marcel, 

Beba Bidart y Rosana Falasca, 

Néstor Rolan y Chiqi Pereira,

Virginia Luqe y Elena Lucena... 

y tantos mas q ya ni recuerdo. 

Escuchando y mirando aprendía 

Caserón de tejas, Azúcar pimienta y sal, 

El último organito, Palomita blanca, 

Así bailaban mis abuelos, Pasional... 

y también te tengo abrochado 

con una grampa dinamit-65 

a mis añoranzas d Mar del Plata, 

aqella q era nuestra d marzo a noviembre, 

a la d Fortín 1, en Falucho y España; 

mamá en el guardarropas, 

papá en el escenario. 

Y todas las tardes llenas d ensayos 

con Luciana y El último café; 

y los amaneceres d sábados y domingos 

cuando el Fortín qedaba limpio y ordenado, 

el viaje apacible x avenida Luro 

rumbo al OK-3, para cenayunar, ellos; 

a mí Moisés me regalaba siempre 

un flan con dulce o duraznos con crema; 

en el taxi d Roberto, amigo d papá, 

con la radio susurrando tempraneros tangos 

siempre instrumentales, y con flauta... 

¿qiénes serían, Berligieri, 

Piazzola, Cobián, el Sexteto Mayor?... 

Después los ochentas me alejaron d vos 

con el rock nacional, la música disco y pop. 

Hasta q hace diez años te reencontré 

con Eladia Blásqez y Chico Novarro. 

(14/6/24 - 20:10)


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