PANQEQES
Qise volar hacia el cosmos infinito
pero reboté contra el domo del cielo,
una luz acaramelada le puso un velo
a las ansiosas alas d mi espíritu.
Mordí el anzuelo con golosa carnada
q ahora me arrastra corriente abajo,
peleo como un pacú, me revuelvo a destajo
pero tanto desangrarme no sirve d nada,
caigo en picada obedeciendo al tirón del sedal.
La luz huele a azúcar fundido y vainilla,
me abufanda y mordisqea las mejillas
con tibios aguijones d leche y sal.
¡Ay! ésas manos arteras me pescaron
apilando torres d dorados redondeles,
esponjosos y ambarinos, para hacer panqeqes,
x ellos mi búsqeda mística he traicionado.
Te veo armando el caracol d elixir marrón
y mascarillar las caras d ésas lunas llenas,
colmando ésos discos con mezclas buenas
para q explote d gula mi insaciable glotón;
granizando unos con banana y azucar negra
otros con chispas d chocolate y arroz inflado,
aqellos con granola e higos turcos picados,
además del d nueces y escamas d coco fresco.
Y acostumbrados a la ingeniería ecuménica
tus dedos arrollan con velocidad vertiginosa
los q irán al frizer con cucharadas majestuosas
d helado d mascarpone y café en las alas sibaríticas;
luciendo tenues vuales d azúcar impalpable
y núbiles coberturas d claras glaseadas,
pelucas carnavalescas d granas coloreadas
y miles d hilos d charlotte condensable.
Y ahora, desde sus circulares tronos d porcelana
asoman sus gordas lenguas d dulce d leche
incitándome con su lascivia a q me eche
d cabeza, sabiendo q me lo impide ésta ventana
q cerraron tus sádicos ojos provocativos
y la diablesca sonrisa q pinta tus labios
deleitándose con los amargos resabios
d mi perdida libertad ahora q soy tu cautivo.
(4/6/24 -16:20)
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