LOS DULCES RECUERDOS
Qé terrible debe ser la vida
del q no tiene dulces recuerdos
para calmar las desdichas debidas
a los desgarros q la mísera pobreza
deshilacha en nuestros cuerpos
y corroe la esperanza con aspereza;
cuando todos los impulsivos proyectos
se van derrumbando en cadena
con sus aplastadores efectos,
y todo intento x construir
se vuelve escombros apenas nacer.
Somos el Prometeo q Zeus condena
para toda la eternidad a sufrir
la tortura maldita d cada amanecer.
Cuando el deleite d estudiar
es abortado x la necesidad
q siempre acaba con una excusa agazapada
q te dice 'ya no te necesitamos;
andá a naufragar'
al inteminable desaliento d la transitoriedad
sin poder hacer pié en nada.
Xq si el sino es morir ahogado
no hay Jaqín ni Boaz, ni plegaria ni ciencia
q conmuevan la vacuna indiferencia
d los celestiales entes alados.
Y tras una vida d bochazos predestinados
nos qeda al final un leve consuelo,
la evocación d aqellos días amados
en q el futuro era un juego sin desvelos,
haciéndole caso al libro d primer grado
"juguemos al yoyo" con los compañeros
q llenaran d felicidad los recreos
en el gigantesco patio del colegio almirantado;
disputándonos x hacer 'cacarear' primero
la estridente campana q doce veces al día
bajo la recova circundante, al barrio aturdía
para recibir y despedir nuestros desafueros.
Recordar el cilíndrico buzón colorado
d la esqina d Rivera Indarte y Miguel Cané,
estólido guardian d lo escriturado
y divo d una d las lecturas del "Peldaño 3".
O del antiguo y desvencijado surtidor
d Villegas, a una cuadra atras del hospital
y a media d la antigua playa terminal
del 113, el celeste frecuente y cumplidor.
Y del 'huevito' del teléfono público
entre el bar Carreto y la librería Papillon;
o las bateas con insufribles discos d ocasión
en la mítica Catedral del Ritmo.
O aqellas salidas x Arieta a mirar vidrieras
acompañando a tía Marta y a mamá;
desde la vieja entrada con playón del Huracán,
y las floreadas cajas d Fulton para primavera.
El monedero y el boleto capicúa del colectivo
con veintiun asientos y techo redondeado,
palanca con peluche y espejo esmerilado.
Así las duras angustias del destino esqivo
voy conjurando con ésta forma d goecia
hasta q puedo concentrarme en algo q hacer
o escuchando un partido al atardecer
para ignorar la mugre con ésta 'amnesia'.
(5/6/24 - 17:43)
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