martes, 28 de octubre de 2025

LOS DULCES RECUERDOS

LOS DULCES RECUERDOS 


Qé terrible debe ser la vida 

del q no tiene dulces recuerdos 

para calmar las desdichas debidas 

a los desgarros q la mísera pobreza 

deshilacha en nuestros cuerpos 

y corroe la esperanza con aspereza; 

cuando todos los impulsivos proyectos 

se van derrumbando en cadena 

con sus aplastadores efectos, 

y todo intento x construir 

se vuelve escombros apenas nacer. 

Somos el Prometeo q Zeus condena 

para toda la eternidad a sufrir 

la tortura maldita d cada amanecer. 

Cuando el deleite d estudiar 

es abortado x la necesidad 

q siempre acaba con una excusa agazapada 

q te dice 'ya no te necesitamos; 

andá a naufragar' 

al inteminable desaliento d la transitoriedad 

sin poder hacer pié en nada. 

Xq si el sino es morir ahogado 

no hay Jaqín ni Boaz, ni plegaria ni ciencia 

q conmuevan la vacuna indiferencia 

d los celestiales entes alados. 

Y tras una vida d bochazos predestinados 

nos qeda al final un leve consuelo, 

la evocación d aqellos días amados 

en q el futuro era un juego sin desvelos, 

haciéndole caso al libro d primer grado 

"juguemos al yoyo" con los compañeros 

q llenaran d felicidad los recreos 

en el gigantesco patio del colegio almirantado; 

disputándonos x hacer 'cacarear' primero 

la estridente campana q doce veces al día 

bajo la recova circundante, al barrio aturdía 

para recibir y despedir nuestros desafueros. 

Recordar el cilíndrico buzón colorado 

d la esqina d Rivera Indarte y Miguel Cané, 

estólido guardian d lo escriturado 

y divo d una d las lecturas del "Peldaño 3". 

O del antiguo y desvencijado surtidor 

d Villegas, a una cuadra atras del hospital  

y a media d la antigua playa terminal 

del 113, el celeste frecuente y cumplidor. 

Y del 'huevito' del teléfono público 

entre el bar Carreto y la librería Papillon; 

o las bateas con insufribles discos d ocasión 

en la mítica Catedral del Ritmo. 

O aqellas salidas x Arieta a mirar vidrieras 

acompañando a tía Marta y a mamá;

desde la vieja entrada con playón del Huracán, 

y las floreadas cajas d Fulton para primavera. 

El monedero y el boleto capicúa del colectivo 

con veintiun asientos y techo redondeado, 

palanca con peluche y espejo esmerilado. 

Así las duras angustias del destino esqivo 

voy conjurando con ésta forma d goecia 

hasta q puedo concentrarme en algo q hacer 

o escuchando un partido al atardecer 

para ignorar la mugre con ésta 'amnesia'. 

(5/6/24 - 17:43) 

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