MMM*
Tengo el infinito hundido en mi cerebro
como el desconado embrollo d hilo;
Estoy parado en la telaraña d Einstein,
mi cuerpo aún insiste en éste lado
pero mi yo atravesó el vórtice;
ahora el sin fin no puede medirme
ni la filosofía hallar los términos
q puedan suturar mi gusanimidad.
Retazos entrópicos d mi me persiguen,
no acosatoriamente como en una cacería,
sino como una succión aerodinámica
q no los deja liberarse
d la atracción elástica d venas y arterias.
El tiempo ya no tiene importancia,
cada neutrón inventa el suyo;
pasado y futuro son sólo ensoñaciones
del interminable presente del ahora.
La eternidad es mi punto muerto congelado,
inmutable, ininvocable, inimaginable;
es el infierno prometido al descanso,
el punto sin evolución ni regenaramiento,
mas terrible q lo corpóreo
inunda mi mente, 0...¿inmundamente?.
Ésto q jamás se degrada, jamás vive.
Entonces deja d interesar todo
acepto el intenso anhelo d morir;
q la humanidad procree cancerígenos
cada vez mas corrosivos y malignos
se vuelve una anécdota despreciable
en la vasta mente del Soñador,
para qien toda ésa autofagocitación
no es mas q actividad parasimpática
d su metafisiología inadvertida.
(24/11/24 - 11h)
No hay comentarios:
Publicar un comentario