TIEMPO DE VOLAR
Es tiempo d escupir lo q rebalsa d los labios,
d ventilar el sustrato caldeado del hígado
aunqe los tímpanos estrangulen los cornetes
xq sólo somos lábiles hojas d sauces o fresnos
bailoteando en las ventoleras d la vida.
Cada voltereta imprevista a q nos obliga
entre las cenicientas nubes y la sombría ciénaga
nos hace creer q somos acróbatas circenses
mientras nuestra piel aún está verde;
e inadvertidamente vamos regando
gotitas celulares d nosotros mismos
x veredas, paredes, ríos, plazas y jardines
a cambio d su permanencia en nuestra memoria,
nos vamos transformando en bioálbumes
d imágenes añejadas para bien o para mal.
Pedacitos nuestros pisoteados x ruedas y suelas,
ametrallados x el goteo frío d las lluvias,
salpicando efímeros collages d egos.
Pero al sentarnos junto a una ventana
si tenemos en casa, o en el bar si tenemos plata,
notamos q nos falta cuerpo para tomar el café;
buscamos desesperadamente un reflejo nuestro
para ver una corporeidad d tules translúcidos
inertes a la luz q los atraviesa entre pliegues resecos.
No hay llantos, fuimos aprendiendo q así debe ser,
a veces, sólo miedo d q duela, d los rechazos;
e intentamos ridículamente disimular la decadencia.
Pero no hay amor, ni familia, ni compasión alguna
en la soledad d una almohada oscura y silente.
Se acepta con resignación o se escapa con locura,
y a la hora d encarar la profundidad d lo desconocido
remontamos el vuelo integrados en el viento solar
aferrados al vértigo infinito del Hilo d Plata,
y desenrollando la tenue Hebra d Carbono
q reclama, protectora, nuestra tierra madre.
D algunos coros llegan ecos d los adioses
"Al malé rajamim" emanando d los collares d piedras
q apuntalan el dosel del dormitorio eterno.
(30/5/24 - 14:52 ).
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