EL CORAZÓN DE SESEN DOJI*
Qiero besar el diamante del cielo, amor.
Ayudame, sé q los perceptos d tu alma
pueden sintonizar las intenciones
d los delirios d mi anacronismo vital.
Sé q el espíritu d tu sonrisa
emanó de la beatitud d Aglaé
y puede tramar con hilos d lluvia
las plateadas costuras
d una escalinata d nubes
q sostenga la caligrafía d nuestra danza.
Todo corre x cuenta d la emoción
así q no habrá ni errores ni aciertos,
xq en la excelencia d tu magia
repicarán las cuerdas del gran cello celestial,
y dejaré d ser un elefante para bailar
y me convertirás en un Copes,
en el Chúcaro, en Gene Kelly, en Jorge Donn.
Y me darás el placet d estadía en Xanadú.
Armaremos una cadena manuentrelazada
con Martín Ron, 2501, Ekta, Mad C, Hitness
y millones d esplendorosa gente felíz
circundando ésa Qaaba inmaterial;
pero tendrás q ayudarme Eufralina,
xq no seré capaz d resistir
ése maldiro síndrome d Stendhal
q me arrasa desde Michel Legrand
hasta el aleteo d un colibrí,
y q tu don d Hegémone sé q provocará en mi.
¡Sí, vida mía! todo lo q podamos hacer
debemos hacerlo hoy, ahora,
como me lo ordenó el concejo d Amautas;
xq ya sabemos q la realidad
es una gotera preconcebida d fatalidades
y mañana ésa gema será solo neblina
q humedecerá el césped y los yuyales;
q impregnará d artrosis las articulaciones
del esqeleto amarronado
d las urticantes sensaciones hormonales;
y cuando ocurra, q le pidamos al celu
un podcast d los Pet Shop Boys,
nostalgiaremos d lo q una vez en el tiempo
qisimos y pudimos ser, o lo q no fuimos.
O será tal vez moho en un almanaqe empapado,
x éso es vital para mi q holles
éstas veintidos sendas fulgurantes
q las sirenas d mi exaltación tienden
entre las diez sefirot del Sol y la Luna
y me consagres ante el Tribunal del Infierno
tan sólo un segundo d los dorados reflejos
q irradie tu incidental felicidad junto a mí.
Será mi pasaporte al Paraíso cuando lo presente
ante los veinticuatro ancianos del cordero
o los veinticuatro herederos d Yaqiamuni.
(26/7/24 - 19:27)
* El nombre se refiere a una leyenda d la mística budista,
Sessen Doji era un rey justo cuya virtud fue puesta a prueba x una d las deidades, para éso hizo aparecer una paloma persiguida x un águila, a duras penas podía escapar ante la desesperación d Sessen, hasta q al fin llegó a refugiarse junto a él; el águila dió una vuelta en el aire antes d atacar, y viéndo Sessen q la paloma ya no se movía y estaba entregada la cubrió con su cuerpo para protegerla, el águila entonces hundió su pico en el pecho del rey y le arrancó el corazón.
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