DESARRAIGADO
No puedo arrancar mi poesía
del agua, del cosmos, d los cielos.
Será qizás, x mis recuerdos primeros
q significaron para mí alegrías;
mirar x el parabrisas del colectivo
el horizonte grisazulado d la General Paz
y no distinguir si era cielo, río o mar
el imaginario confín q me era esqivo
cuando ibamos a Vicente López, o sea al río,
papá, mamá, lita, lito y mis primos.
Sentir entre los dedos d los pies el limo
al caminar entre los juncos verdes y fríos
como un astronauta en la luna;
y aqellos d la arena amarilla y ardiente
d la Bristol y La Perla y correr hasta la espuma
para sentri en los pies al mar palpitante
hundiéndose hacia el infinito
en la misma esencia celeste d arriba,
confundiendo las nubes con las olas amigas
y el sol regalando ampollas a los atrevidos.
No nacen d mí la tierra ni los bosqes,
ni las montañas q nunca he conocido;
sólo la inmensidad abierta al mas allá
donde la imaginación deja d ser torpe
y las fantasías son mas cuerdas q la realidad.
(/10/3/24 - 4 h)
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