AQELLO Q EXTRAÑO
No extraño tu voz, sino
la presencia d tu espíritu a mi alrededor
q encendía mis sueños
d vivir un mundo civilizado
q supere la ferocidad
y el retraso mental del capitalismo.
No extraño tu mirada, sino
las caricias del algodón d sus hilos
q estremecían mi piel,
q poblaban d mirmidones
las abstracciones d mi mente,
imbuyéndome en las realidades
d los Grimm y María Elena Walsh.
No extraño tu aliento, sino
el hipnótico acompasamiento
d tu respiración ventral
en tus pernoctancias y meditaciones,
sincronizando la latencia
d mis neuronas con la corriente universal
del sexto mandamiento.
No extraño tus pasos, sino
el murmullo d las medias
d tus pies descalzos
frotándose contra el parqet
q me revelaban los secretos
d las desangradas venas d la tierra
y apaciguaban las furias del magma.
No extraño tu rostro, sino
la refracción crepuscular del sol
en las aristas doradas d tus pómulos,
q desplegaban, entre mate y mate,
los arcoiris d mil colores
repletos d mundos angélicos,
nimbando la bondad d tu existir.
Tampoco extraño tu sexo, sino
la sincopada armonía
d tus tensores brillantes y húmedos
q perfumaban el ondulante éxtasis
con aromas a piedras líqidas
y a talco d cedro tibio;
y expandía mis conciencias
hasta convertirlas en nada,
sintiendo mi propio cuerpo
tan ajeno a mí q no qería recuperarlo.
(11/4/24 - 18.23)
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